lunes, 29 de diciembre de 2008

Ayudas dependencia pese a fallecer el familiar dependiente


En Castilla-La Mancha, la cifra se eleva a 931 personas desde mayo de 2008 y sus familiares herederos tienen derecho a percibir la subvención desde la solicitud hasta el fallecimiento
Un total de 213 personas de la provincia de Ciudad Real han fallecido mientras se negociaba o se resolvía su nivel de dependencia, el conocido como Programa Individual de Atención (PIA), desde mayo de 2008, como informó a este periódico el director general de Atención a Personas Mayores, Personas con Discapacidad y Personas en Situación de Dependencia, Javier Pérez. Esta cifra se eleva a 931 personas en el conjunto de Castilla-La Mancha y es un factor que tienen en cuenta desde la Consejería de Salud y Bienestar Social, ya que son conocedores de que las personas a las que atienden «tienen una esperanza de vida más corta», lo que tiene su incidencia no sólo en los datos de la Ley de Dependencia, sino también en la tramitación de las pensiones o de las plazas de residencia, señaló Pérez. Cuando el fallecimiento se produce durante ese proceso de negociación o resolución de su grado de dependencia, los familiares de los solicitantes tienen derecho a recibir el importe de las ayudas desde que lo solicitó su familiar hasta la fecha del fallecimiento. La ayuda máxima establecida en este sentido es de 506 euros mensuales, aunque hay que tener en cuenta no sólo los meses que transcurren desde la solicitud hasta el fallecimiento, sino también el grado de dependencia de quienes lo solicitaron y el copago que efectuaban. En este sentido, el representante de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha puso de manifiesto que la mayoría de 931 familias, es decir, más del 90 por ciento ha recibido la ayuda a la que tenía derecho su familiar ya fallecido. En el caso de la provincia, el 90% de los 213 fallecidos serían 191 familiares beneficiarios de la ayuda. No obstante, Pérez explicó que las familias no tienen este derecho cuando la muerte de la persona solicitante se produce antes de la valoración médica, ya que en estos casos el equipo médico no tuvo la oportunidad de comprobar si realmente tiene esa dependencia y, por tanto, si tiene derecho a recibir la ayuda. Por este motivo, la Administración no abona cuantía ninguna.A nivel global, el número de fallecimientos que se registran en el conjunto del país suele estar entre el seis y el nueve por ciento de solicitantes de ayudas, según estimaciones del Inserso, y que se trata de un porcentaje similar al de la región y la provincia, según apuntó Pérez, aunque aún están a expensas de realizar un cruce de datos entre las personas que expiran y que se recoge en el INE y los del Inserso. El representante de la Junta de Comunidades explicó que en Castilla-La Mancha «partimos de cierta ventaja por la importante red de residencias con las que contamos, lo que hace que la mayoría de la gente ya está siendo atendida» a través de esos centros.No obstante, explicó que la ley habla de la prestación económica para las personas dependientes como algo que tiene un carácter «excepcional», aunque la práctica demuestra que «lo que predomina son las prestaciones económicas porque las plazas ya están cubiertas», señaló Pérez, quien añadió que precisamente por los fallecimientos se permite que se produzcan las sucesiones en los centros y lo que hará que a largo plazo la situación se normalice y la ayuda económica sea con carácter excepcional. Asimismo, comentó que l o que está registrando más actualmente son las prestaciones económicas vinculadas al servicio, es decir, el pago por parte de la Administración de un máximo de 812 euros para que el solicitante pueda hacer frente al coste de una plaza de residencia, al igual que señaló que la teleasistencia, la comida a domicilio o el de lavandería también son muy demandados. El responsable de la Dirección General de Atención a Personas Mayores, Personas con Discapacidad y Personas en Situación de Dependencia puso de manifiesto también que existe una tendencia a que los mayores se queden en casa, con sus familiares, durante el mayor plazo posible, lo que hace que las ayudas financieras sean bien acogidas por los solicitantes.