jueves, 12 de mayo de 2011

El cerebro adulto tiene una capacidad de crecimiento similar a la de un niño cuando se le expone a estímulos similares

El aprendizaje de los nombres de nuevos colores produce un rápido incremento en la materia gris de la corteza cerebral en un cerebro adulto sano.
 
En un artículo publicado en la revista Proceedings of National Academy of Sciences USA, se mostraron unas tarjetas coloreadas con dos tonos de verde y dos tonos de azul a 19 voluntarios. A cada una de las cuatro tonalidades de color se les asignó un nombre inventado y sin ningún sentido. Tras el aprendizaje los voluntarios fueron sometidos a escáneres por resonancia magnética.
Los resultados revelaron la formación de nueva materia gris en el hemisferio derecho de los cerebros. Concretamente, en áreas del cerebro asociadas no sólo con el procesamiento del color y de la visión, sino también la percepción. No está claro si esta nueva materia gris está constituida por nuevas neuronas o son dendritas de las ya existentes. Los autores postulan que la clave estaría en la diferenciación de nombres y en cómo los sujetos perciben los colores en función de los nombres que se les da, es decir en un cambio de percepción.